Un narcopiloto fingió una enfermedad para fugarse de prisión

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Se trata de un joven boliviano que había sido detenido en Córdoba por transportar 440 kilos de marihuana. Lo beneficiaron con prisión domiciliaria por una supuesta infección en la piel y luego se fugó. Tiene orden de captura de Interpol.

El insólito caso ocurrió hace dos meses, pero recién se dio a conocer ayer y dejó al desnudo las falencias de la Justicia y del sistema penitenciario de la Argentina. El piloto, de nacionalidad boliviana, que cumplía prisión domiciliaria en Posadas por narcotráfico se fugó con la ayuda de sus padres y luego de fingir una enfermedad.

El protagonista del hecho fue identificado como Cristopher Andrei Cueto Lazcano, de 22 años, quien tiene orden captura de Interpol. Está acusado de “Contrabando Agravado de Estupefacientes, en calidad de autor” y la causa fue elevada a juicio.

El delincuente se encuentra prófugo de la Justicia desde noviembre del año pasado, tras concretar un plan que comenzó con un diagnóstico médico y continuó con la obtención del beneficio de prisión domiciliaria, además de la colaboración de sus padres.

De acuerdo con el diario El Territorio, el piloto boliviano había solicitado su excarcelación o prisión domiciliaria en reiteradas oportunidades, aduciendo una afección en la piel, hasta que en noviembre obtuvo la segunda opción judicial.

En total, Cuesto realizó ocho pedidos de excarcelación con distintos argumentos. Siete veces le denegaron la solicitud. Pero el octavo intento hizo que los jueces le pidieran una serie de informes médicos antes de resolver si correspondía beneficiarlo con la libertad.

Fue así que se presentó ante los médicos con varias ampollas en distintas partes del cuerpo y alegó que padecía una rara enfermedad autoinmunitaria y que corría riesgo de muerte en el caso de permanecer en la cárcel sin el debido tratamiento médico. Finalmente, le dieron la prisión domiciliaria.

Como parte del plan, después llegaron a Posadas los padres del acusado y alquilaron un departamento en inmediaciones de la terminal de ómnibus. Lo llamativo es que la Justicia no verificó las condiciones del lugar de residencia. De haberlo hecho se hubieran percatado de que no reunía las condiciones higiénicas para su supuesta enfermedad, uno de los argumentos que esgrimió para que lo autorizaran a salir del penal.

En los primeros días de noviembre pasado Cueto fue alojado en el inmueble en medio de un fuerte operativo de seguridad, donde habría permanecido al menos una semana, con visitas periódicas de efectivos de fuerzas federales.

En una de las inspecciones de seguridad que se habría concretado el 17 de ese mes, los agentes se hicieron presentes en el lugar donde el acusado cumplía la prisión domiciliaria acompañado por
sus padres, pero no hallaron a nadie. El piloto fue declarado prófugo de la justicia e incluido en el listado de Interpol, con la consigna “buscado por las autoridades judiciales argentinas para su enjuiciamiento, a la espera de sentencia”.

Así cayó el narcopiloto

En agosto de 2014 Cueto Lazcano fue detenido con otras ocho personas tras aterrizar la avioneta que piloteaba en una pista clandestina de la localidad de Toledo, en Córdoba, con un cargamento de 440 kilos marihuana proveniente de Paraguay, previo paso por Misiones.

En el procedimiento también fueron detenidos el otro piloto, Pedro Suescún Rivero; la misionera María Alejandra “Muñeca” Fernández, de 44 años; su esposo, Miguel Romero, de 50; Javier Albornoz, de 45; y Denis Román Maldonado, Omar Ruiz, Luis Gordillo y Marcelo Gómez.

Todos deberían comparecer ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas en fecha a determinar, bajo la acusación de “contrabando agravado de estupefacientes”, dado que el fiscal interviniente dio por finalizada la etapa de investigación y elevó la causa a juicio.