Lifschitz admitió “tirantez” con algunos de sus socios radicales

Interna del Frente Progresista. No obstante, el primer mandatario provincial aventuró que recién en 2019 podría darse un “escenario de contradicción de posiciones”.

El gobernador Miguel Lifschitz reconoció ayer la existencia de “algunos puntos de tirantez” con los radicales que, si bien en Santa Fe integran el Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), a nivel nacional respaldan a la administración de Mauricio Macri y la construcción política con el sello de Cambiemos. Y, pese a que el jefe de la Casa Gris no prevé “situaciones de conflicto, al menos en los próximos dos o tres años”, advirtió que “seguramente, cuando lleguen las elecciones generales de 2019, podría plantearse un escenario de contradicción de posiciones” entre los principales referentes de la coalición provincial.

Las principales actores del Frente Progresista se reunieron en un par de oportunidades en los últimos días con el objetivo de aplacar las diferencias con dirigentes radicales que vienen ostentando su buena sintonía con la Casa Rosada, además de delinear la relación que la gestión de Lifschitz mantendrá con el gobierno de Macri.

“Obviamente, hay algunos puntos de tirantez. Pero venimos transitando estos dos meses de gestión en la provincia sin conflictos, con un buen nivel de diálogo entre todos”, aseveró el socialista, en declaraciones a La Ocho.

El intendente de Santa Fe y presidente de la UCR nacional, José Corral, viene fogoneando la propuesta de sumar al FPCyS a Cambiemos, iniciativa acorde al acuerdo político sellado entre el centenario partido y el PRO para a derrotar al kirchnerismo en la última puja presidencial. También bregó por un mayor protagonismo radical dentro de la coalición santafesina.

Amplitud. En ese sentido, Lifschitz recordó: “El radicalismo tiene en Santa Fe distintos dirigentes y matices, pero de hecho conformamos un gabinete plural, con seis ministros de ese partido político”.

“No avizoro situaciones de conflicto, al menos en los próximos dos o tres años. Seguramente, cuando lleguen las elecciones de 2019, que falta un montón, podría plantearse un escenario de contradicción de posiciones. Pero todavía tiene que corre mucha agua bajo el puente y no hay que anticiparse a los problemas”, enfatizó.

Al respecto, y si bien los socialistas consideran que ninguno de sus aliados tiene candidato para el año próximo (comicios legislativos), el debate final es acicateado por las aspiraciones de Macri, quien piensa en Corral para el escenario electoral de 2019 (se votará presidente y gobernador).

A diferencia de los radicales afines a Cambiemos, Lifschitz y otros dirigentes socialistas tampoco ocultan sus reparos frente a las primeras medidas del nuevo gobierno nacional.

Valoración. “Tengo una mirada crítica sobre la administración nacional. Creo que hay muchas iniciativas positivas y otras que no lo son”, advirtió el mandatario santafesino.

En esa línea, Lifschitz apuntó a “muchas medidas económicas que, de algún modo, atienden los reclamos de los sectores más importantes de la economía, pero sin ejecutar otras en el mismo sentido que favorezcan a sectores populares”.

“Si no consideramos esa situación, evidentemente los costos del ajuste económico recaerán exclusivamente en el sector con mayores necesidades y menores recursos. No sería, entonces, un proyecto inclusivos”, agregó el socialista.

No obstante, Lifschitz concluyó: “Recién estamos a dos meses de gestión y tenemos mucha expectativas frente a otras medidas prometidas, como las modificaciones al impuesto a las ganancias y a las asignaciones familiares”.

Pese a que las diferencias entre los radicales afines a Cambiemos y los restantes miembros del FPCyS salieron a la luz durante los recientes encuentros, hasta el momento parece primar, según confiaron fuentes partidarias, “la defensa de los intereses santafesinos por sobre los posicionamientos personales, como también la reivindicación de un armado político (por el Frente Progresista) inédito en el país”.