Paoletti sobre Firmán: “Yo, antes que nosotros”

Una parte del radicalismo quiere expulsar a Firmán del partido o sancionarlo para que no pueda ser candidato en una interna dentro del Frente Progresista, Cívico y Social. El concejal Eduardo Paoletti dio su opinión.

Semanario Reconquista – Cuando somos funcionarios públicos y actuamos solo guiados por intereses personales, dejando de lado lo que la comunidad necesita, considero que estamos haciendo algo incorrecto.

Así como actúa el actual representante del Ejecutivo municipal cuando desafecta personal (dejándolo en la calle) por una clara rivalidad ideológica, y actos de ira en contra de otro grupo político (mediante el uso de herramientas ilegítimas e ilegales que contrarían las leyes 2.756, 9.286 y la ordenanza 6.921); el hecho de que un legislador local haya realizado un voto en contra del candidato del partido al que el mismo pertenece (desconociendo el funcionamiento del sistema democrático y el de los partidos políticos -Ley 23.298 de Partidos Políticos-), por una cuestión personal y sin pensar en el trabajo en conjunto y orgánico, conlleva una decisión egoísta y anti democrática.

Un candidato que, una vez obtenida la victoria interna, fue apoyado por el sector al cual había denostado para derrotar, debe aceptar su derrota y volver a perseguir la finalidad ideológica del partido al que pertenece (o dejarlo de lado) siendo coherente con su afiliación.

El perjuicio generado al optar por un candidato de otra ideología (supuestamente contraria a la suya), no es solo un perjuicio para el candidato que termina perdiendo, ni solo para el bloque que el mismo componía, ni para el partido con el cual dice compartir ideas, sino para toda la comunidad que se merecía tener poderes realmente independientes y que puedan contrapesarse entre sí (ya que para eso lo votaron).

Las excusas sobre la gobernabilidad, cuestión desechable de por si en su sistema que prevé la división de poderes como basamento fundamental, así como que consideraba que la mejor candidata es a quien días criticaba duramente diciendo que pertenecía al “Kirchnerismo” y/o la “Cámpora” (según el mismo mala palabra, desconociendo que todos los ámbitos están compuestos por gente buena y mala), y contra quienes pedía encarecidamente a la población votar en contrario, son meras excusas. Asimismo, todo esto, denota claramente una actitud incoherente y la de falta de convicciones ideológicas.

A pesar de que técnicamente, si la conducta se considera un accionar que se corresponde a una falla de conducta del afiliado o lesiona la dignidad del partido (art. 49 Carta Orgánica Nacional del Partido Radical) se podría solicitar su suspensión, desafiliación, inhabilitación para ocupar cargos en nombre de la UCR , ya que como tiene dicho el Tribunal de Ética “el resguardo de la ética en el accionar político es un principio esencial del radicalismo que debe guiar todos los actos de sus afiliados y, con mucho más razón, cuando estos ocupan cargos dirigentes y se postulan para cargos electivos. Ello así porque un apartamiento de estos principios provoca una situación de anormalidad institucional grave que afecta y pone en riesgo la unidad ideológica y/ó política del Partido”; lo que personalmente me resulta más trascendente e importante es la moralidad de su accionar. Tristemente he llegado a pensar que ese voto en contrario lo ha sido en contra de las nuevas generaciones de dirigentes, con el solo fin de enraizar sus viejas políticas y no permitir que nuevos funcionarios puedan sobresalir y ocupar lugares trascendentes, evitando así su potencial proyección.