Por qué el dentista puede ayudar a prevenir enfermedades

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Desde acromegalia hasta VIH, en la boca se manifiestan síntomas de distintas dolencias. La importancia de consultar más allá de las caries.

La mayoría de las personas visitan en promedio a su dentista dos veces al año -con suerte- para una limpieza, un blanqueamiento o un chequeo. Sin embargo, la realidad demuestra que esas visitas son mucho más importantes de lo que se cree.

En la boca se pueden manifestar distintos síntomas y es allí donde el profesional puede alertar en muchos casos de una condición potencialmente seria mucho antes que cualquier otro médico de atención primaria.

A continuación, una lista de algunas de las condiciones médicas que el dentista puede detectar:

Acromegalia
Cuando se produce un adenoma de la pituitaria, es decir, un tumor maligno en la glándula pituitaria, encargada de procesos como el crecimiento, el desarrollo o la reproducción, se desencadena una secreción en exceso de la hormona del crecimiento, conocida también como gigantismo.

Como esta hormona es esencial para el desarrollo temprano, posiblemente pase inadvertida en los resultados de estudios, lo que eventualmente puede conducir a la muerte. El dentista , entonces, puede notar esta afección a través de las repentinas separaciones entre los dientes, y la gradual deformación de la mordida.

Osteogénesis imperfecta (OI)

La enfermedad ósea hereditaria más común, la osteogénesis imperfecta (conocida también como la enfermedad de los huesos de cristal) es una deficiencia en la producción de colágeno, que resulta en huesos frágiles, propensos a sufrir fracturas. Las personas que padecen esta enfermedad se rompen los huesos en situaciones en las que a una persona normalmente no le ocurriría.

Sin embargo, hay señales clave en la boca que un dentista puede identificar para poder dar un diagnóstico rápido: los dientes pueden aparecer de color azul o marrón, o bien, las radiografías dentales pueden mostrar los dientes con pulpas dentales (el nervio del diente) anormalmente grandes y el esmalte grueso.

VIH – sida

Aunque no es muy común que en 2016 un individuo no sea consciente de su estado de VIH, más de una de cada ocho personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana no saben que lo tienen. Los dentistas tienen una función única en el control de este virus, no sólo cuando se trata de identificar a las personas con nuevas infecciones, sino también cuando se trata de darse cuenta de si los pacientes VIH positivos han experimentado cambios en su progresión.

Hay varias señales bucales que están fuertemente asociadas con infecciones por el VIH. El sarcoma de Kaposi, por ejemplo, es un tumor que se forma en la boca y se asocia principalmente con infecciones por VIH. La hinchazón persistente de los ganglios linfáticos, específicamente en el área de la cabeza y el cuello, se ve en hasta un 70% de las infecciones por VIH. La infección también está relacionada con ciertas enfermedades periodontales, y tipos específicos de gingivitis además de la aparición de manchas blancas al costado de la lengua, conocida como leucoplasia vellosa oral.

Por supuesto, estos signos por sí mismos no son necesariamente signos de infección por el VIH, pero cuando se ven en conjunto, el dentista puede derivar al paciente a un médico especializado para un diagnóstico temprano. Además, si una persona en tratamiento contra el VIH muestra estos síntomas, podría indicar que es necesario un cambio en el tratamiento.

Enfermedad de Crohn

Es un trastorno autoinmunitario en el que el propio cuerpo ataca por error y destruye el tejido corporal sano dando lugar a una enfermedad gastrointestinal que a menudo provoca fuertes calambres, dolor abdominal, náuseas y diarrea. Lo que muchos no saben es que estos problemas gastrointestinales pueden ir precedidos por signos orales: el dentista puede notar un patrón “de adoquines” en la boca, junto con úlceras profundas, lineales, donde el labio se junta con las encías. Otro signo común de la enfermedad de Crohn es la mucogingivitis, que presenta picazón y placas rojas en las encías.

Apnea del sueño

La apnea del sueño es un trastorno que ocurre cuando dejamos de respirar mientras dormimos. El tipo más común es la apnea obstructiva del sueño, que ocurre cuando la vía aérea está bloqueada por la lengua y la garganta relajada.

Las personas podrían sospechar que sufren apnea del sueño si están cansadas ​​durante el día, o si les dicen que roncan por la noche. Sin embargo, el dentista sabe que hay otra señal clave: el desgaste de los dientes por apretarlos o hacerlos rechinar, lo que se conoce como bruxismo. Esto sucede porque los pacientes con apnea del sueño rechinan los dientes para mover su mandíbula hacia adelante, que tira de la lengüeta de la parte posterior de la garganta y les permite respirar. Si la apnea del sueño se deja sin tratar, puede derivar en presión arterial alta y enfermedades del corazón. Algunos investigadores también sugieren que la apnea del sueño puede resultar en disfunción eréctil.

Todas las condiciones descritas aquí son tratables, lo que es una razón más para tomar conciencia y hacer visitas regulares al dentista. Al igual que el médico de cabecera, el dentista es una parte muy valiosa del cuidado de la salud personal.