Histórico homenaje de John Kerry a las víctimas de Hiroshima

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El secretario de Estado norteamericano es el responsable gubernamental de su país de mayor rango en visitar la ciudad japonesa. Abogó contra las armas atómicas y dejó un mensaje en el libro de visitas.

Aunque no presentó disculpas formales de los Estados Unidos por el primer bombardeo atómico de la historia, en 1945, Kerry abogó por “un mundo sin armas nucleares”, como lo habían hecho poco antes los ministros de Relaciones Exteriores del G-7, reunidos en Hiroshima para preparar una próxima cumbre en Japón.

“Reafirmamos nuestro compromiso para buscar un mundo más seguro para todos y crear las condiciones para un mundo sin armas nucleares”, indicaron los cancilleres en la denominada Declaración de Hiroshima, citando entre los desafíos “las repetidas provocaciones de Corea del Norte” con sus ensayos nucleares, condenados por la comunidad internacional.

Durante la mañana, los siete ministros del G-7, entre ellos Kerry, visitaron el Memorial de la Paz en Hiroshima, testigo del bombardeo atómico que devastó la ciudad y causó 140.000 víctimas el 6 de agosto de 1945.

“Todo el mundo debería ver y sentir el poder de este memorial”, escribió Kerry en el libro de visitas. “Esto nos recuerda que tenemos no solamente la obligación de poner fin a la amenaza de las armas nucleares, sino que también debemos hacer todo lo posible para evitar la guerra”, agregó el secretario de Estado, un ex combatiente de Vietnam y escéptico sobre las políticas de intervencionismo militar.

Tras la visita, los representantes diplomáticos fueron hasta el parque del centro para depositar coronas de flores delante del Cenotafio, un arco con los nombres de las víctimas, donde se puede leer: “Descansad en paz, no dejaremos que la tragedia se vuelva a producir”.

Los cancilleres fueron recibidos por centenares de niños japoneses que agitaban las banderas de los países integrantes del G-7 y que les entregaron un collar de grullas de papel, símbolo de paz.

El ministro japonés de Relaciones Exteriores, Fumio Kishida, calificó este 11 de abril de 2016 como “un día histórico” para su país.

¿Pronto Obama?
Kerry apareció sonriente, saludando a los niños, antes de acercarse de forma solemne ante el monumento junto a su homólogo japonés.

Aunque no existe confirmación oficial, esta visita a Hiroshima podría abrir el camino a la del presidente estadounidense Barack Obama, quien el 26 y 27 de mayo participará en Japón en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del G-7.

“Todo el mundo tendría que visitar Hiroshima, y todo el mundo quiere decir todo el mundo”, declaró Kerry en referencia a Obama. “Espero que un día el presidente de los Estados Unidos esté entre los que puedan venir aquí”, añadió el funcionario norteamericano, aunque aseguró “no saber” si Obama visitará Hiroshima durante la cumbre.

“No hay rencor, no tenemos cólera” contra los Estados Unidos, confió, por su parte, Jun Miura, un empresario japonés de 43 años que se encontraba en el parque. “Quiero que el Presidente vea con sus propios ojos lo que pasó”, agregó.

Consultado sobre si Kerry iba a presentar disculpas a Japón, un diplomático estadounidense dijo que no habría disculpas formales, pero que el secretario de Estado “está lleno de tristeza, como todos los estadounidenses y japoneses”.

Esta visita, sin precedentes para los Estados Unidos pero también para las otras dos potencias nucleares del G-7, Gran Bretaña y Francia, hizo pasar a un segundo plano los asuntos de más actualidad a nivel internacional, como el yihadismo, la crisis de los refugiados y los grandes conflictos territoriales.

Las siete mayores potencias occidentales pidieron así “intensificar y acelerar” la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria frente a “la amenaza mundial de terrorismo”, en otro comunicado publicado tras la reunión.