China es derrotada por Filipinas en una disputa legal por su mar territorial

El Tribunal de La Haya puso freno a la expansión militar de Pekín en las aguas regionales

El Tribunal Internacional de La Haya le dio la razón a las Filipinas en la disputa que la opone con China por el control de los atolones e islotes estratégicos del Mar de China Meridional.

Según el diario The Guardian, “la sentencia aumentará la presión diplomática sobre Pekín para que reduzca su expansión militar en un área considerada sensible”.

La Corte Permanente de Arbitraje, que dirime las disputas internacionales sobre territorios marítimos, decidió que gran parte de las áreas reivindicadas por Pekín -que reclamaba el 90% de las aguas del Mar Meridional- son en realidad aguas internacionales.

Se cree que en el área hay reservas significativas de gas natural y petróleo. También otros países de la región, como Vietnam, Malasia y Brunei, además de Taiwán (considerada una provincia rebelde por Pekín), reivindicaban su propiedad.

Mientras en las calles de Filipinas la gente salió a festejar a las calles, el secretario de Asuntos Exteriores Perfecto Yasay dijo que “los expertos están estudiando la sentencia con la atención y cuidado que se requiere”.

“Filipinas -agregó- expresa respeto sobre la decisión, una contribución clave en los esfuerzos en curso para resolver las disputas en el Mar Chino Meridional”.

La primera respuesta oficial de Pekín llegó en un comunicado del ministerio de Exteriores, donde se afirma que China “no reconocerá o aceptará nunca” la decisión desfavorable de La Haya. “La sentencia es nula, inválida y no vinculante”, afirma el comunicado.

La soberanía territorial, los derechos y los intereses marítimos en el Mar Chino Meridional “no pueden bajo ninguna circunstancia ser afectados por estas sentencias”, agrega.

El fallo dictamina, entre otras cuestiones, que China ha infringido la Convención de la ONU sobre el Derecho Marítimo con la “línea de los nueve puntos” que utilizaba para delinear sus reivindicaciones, y que debe abstenerse de agravar las disputas con Filipinas construyendo islas artificiales en el disputado archipiélago Spratly.

Sin embargo, en contra de lo que pedía Manila, la Corte no consideró necesario incluir una declaración que estipulara que en el futuro China debería respetar los derechos y libertades de Filipinas y cumplir sus obligaciones según la Convención aplicable.