El lado B del veganismo: conocé sus riesgos

El auge de esta moda alimentaria alarma a algunos expertos. ¿Por qué puede ser peligrosa?

Por respeto a la vida de los animales, para evitar dañar el medioambiente, por una cuestión de moda o por llevar el vegatarianismo al extremo, cada vez más personas se suman a la ola del veganismo, y esto está alarmando a algunos expertos.

La dieta vegana consiste en no consumir productos y servicios derivados de la especie animal. El auge de esta tendencia cobró mucha simpatía por la ética que sostiene. De hecho, en Reino Unido, por ejemplo, en la última década, el número de personas que se hicieron veganas se incrementó en un 350%.

Sin embargo, el veganismo tiene su lado B, dado que quienes siguen esta dieta se arriesgan a no consumir suficientes proteínas, vitaminas y nutrientes importantes, si lo hacen sin un acompañamiento profesional.

Sin ir más lejos, en estos últimos días una chica de 2 años fue internada en el Hospital Gaslini de Genova, en Italia, por llevar una dieta vegana, a base de leche materna y alimentos veganos. La menor llegó al centro médico en condiciones gravísimas y los médicos tuvieron que reanimarla por una fuerte carencia de vitamina B12. Además, los niveles de hemoglobina estaban muy bajos y pesaba por debajo de lo normal, lo que afectó a su sistema neurológico. Afortunadamente, luego de estar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), empezó a dar señales de mejora.

El lado B del veganismo: ¿qué riesgos existen?

Según Alberto Ferrando, presidente de la asociación de pediatras de Liguria, en el caso de que un menor se someta a una dieta vegana debe ser controlado periódicamente por nutricionistas y médicos para comprobar que no haya ninguna carencia de vitaminas.

“Si no se controla, puede ser muy peligroso”, advierte. La explicación que brinda es que la falta de vitamina B12 puede provocar daños neurológicos permanentes e irreversibles

Ferrando señala que, en el caso de un adulto, una dieta vegetariana podría desarrollarse siempre y cuando se logre un buen equilibrio de la ingesta de proteína de origen vegetal y algún suplemento. Para eso, es importante el acompañamiento de un profesional.

Ahora, en un niño, la situación es más complicada, puesto que “su crecimiento requiere suplementos alimentarios y la ingesta de vitaminas y proteínas. De lo contrario los riesgos son muy altos”, concluye el especialista.