Hepatitis C, el mal silencioso que afecta a más de 300 mil argentinos

El virus de HCV no presenta síntomas, por lo que la mayoría de los portadores lo desconoce. En el Día Mundial de las Hepatitis Virales, quiénes deben realizarse el test

Durante muchas décadas la Hepatitis C fue considerada una enfermedad silenciosa, ya que al no presentar síntomas, las personas eran portadoras del virus (HCV) y no lo sabían hasta que, en muchos casos, sus efectos ya eran irreversibles.

“Es una enfermedad sin síntomas y el paciente puede convivir con ella durante años sin saberlo. El desafío actual es detectar la Hepatitis C en aquellos pacientes aún no diagnosticados. Por eso es clave testearse al menos una vez en la vida”, explicó la doctora Paula Rodríguez Iantorno, Médica Infectóloga (MN95422), Coordinadora Médica en Helios Salud, Centro Médico Infectológico especializado en VIH y Hepatitis.

En el marco del Día Mundial de las Hepatitis Virales, según la Organización Mundial de la Salud, entre 130 y 150 millones de personas en el mundo se encuentran infectadas. En Latinoamérica, según la información obtenida de bancos de sangre, afecta entre 1,4 y 2,5% en la población adulta, lo que representa de 6,8 a 8,9 millones de adultos. En Argentina, por su parte, se calcula que hay entre 300 y 400 mil personas que padecen este mal. En todos los casos, más de la mitad de los portadores no lo sabe.

Sus efectos y tratamientos

El virus se transmite fundamentalmente por sangre. El HCV daña de manera progresiva al hígado y puede llegara provocar cirrosis y cáncer de hígado, Además es la principal causa de trasplante de hígado en Argentina.
A diferencia de la A o la B, no tiene vacunas, por lo que se hace el foco en la concientización, la prevención y en su detección.

“Durante décadas, el único tratamiento fue el Interferón (IFN), en combinación con Ribavirina (RBV), los cuales no tienen acción antiviral específica. Pero su tolerancia era muy dificultosa y respuesta variable”, agregó Rodríguez.

“Recientes avances permitieron desarrollar el virus, cultivándolo en tejidos celulares de modo de adquirir conocimiento acerca de su ciclo vital, la organización de sus genes y las proteínas de su estructura. Estos hechos fueron permitiendo la producción de fármacos con acción antiviral directa (DAA). Esto promete cambiar definitivamente la historia de la Hepatitis C, ya que permitirán la utilización de esquemas terapéuticos orales libres de Interferón, de duración limitada y excelente tolerancia”, agregó Rodríguez Iantorno.

La Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado, A.A.E.E.H, lleva adelante una campaña de concientización y detección bajo el lema “Hepatitis C: Detectar para Curar”.

Por su parte, Adrián Gadano, presidente de A.A.E.E.H, agregó: “Sólo tenemos que pedirle al médico que incluya el test de la Hepatitis C en un análisis de sangre de rutina. Hoy los pacientes tienen la posibilidad de curarse con las nuevas drogas disponibles en nuestro país que son de alta eficacia y se toleran muy bien”.

Argentina cuenta con opciones terapéuticas orales libres de Interferón que han demostrado una tasa de efectividad superior al 95%. Estos tratamientos se efectúan en un lapso menor de tiempo, duran 12 o 24 semanas y tienen una mejor tolerabilidad que las terapias anteriores.

El test de una vez en la vida

“El objetivo es generar conciencia sobre la importancia de realizarse la prueba al menos una vez en la vida. Por eso invitamos a toda la población a sumarse a través de las redes sociales con el hashtag #haCeteltest, o bien a través de la cuenta de Twitter @AAEEH5 o del Facebook de la entidad científica”, dijo Gadano, presidente la entidad que nuclea a especialistas en hígado de todo el país.

Quién debe hacerse el test

  • Se estima que aquellas personas nacidas entre 1945 y 1965 tienen mayores probabilidades de ser portadoras de HCV y deben realizarlo al menos una vez en la vida.
  • Aquellos que recibieron una transfusión de sangre o hemoderivados previo a 1989.
  • Las personas que se inyectan drogas ilícitas o comparten agujas con alguien que tenga hepatitis C.
  • Los que utilicen o hayan usado drogas inhalatorias.
  • Personas que estén sometidas a hemodiálisis o lo hayan realizado en el pasado.
  • Los profesionales que tengan contacto frecuente con sangre en su trabajo.
  • Aquellos que tuvieron relaciones sexuales sin protección o muchas parejas a lo largo de su vida.
  • Quienes nacieron de una madre infectada con hepatitis C.
  • A los que les realizaron un tatuaje o acupuntura con agujas que no se desinfectaron apropiadamente después de haber sido utilizadas en otra persona.
  • Personas que recibieron un trasplante de órganos de un donante con hepatitis C.
  • Quienes comparten elementos de uso personal, como cepillos de dientes o máquinas de afeitar.