Una supercomputadora podría completar un trillón de cálculos por segundo

Un proyecto europeo pionero en el campo de la ingeniería informática, denominado ExaNeSt, se propone construir una supercomputadora de máxima eficiencia en el que podrán trabajar al mismo tiempo más de seis millones de procesadores.

La capacidad de cálculo de esta supercomputadora, trasladada a la vida real, sería como si más de seis millones de individuos “resolvieran en minutos un problema para el que normalmente una persona necesitaría más de 10 años”, asegura a EFE el investigador de la española Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Julio Sahuquillo.

En este proyecto, que se prolongará hasta diciembre de 2018, participan esta universidad junto otros once socios del Reino Unido, Italia, Alemania, Holanda y Francia, todos ellos coordinados por la Fundación para la investigación y la tecnología Hellas (Grecia).

La próxima generación de superordenadores (Exaescala) deberá ser capaz de completar un trillón de cálculos científicos con números reales por segundo, capacidad que permitirá realizar simulaciones, resolver problemas a una velocidad hasta ahora desconocida y solucionar algunos que ni se planteaban porque la potencia de cálculo no permitía resolverlos.

Sin embargo, todavía existen muchas limitaciones técnicas para que las supercomputadoras puedan llegar a la categoría Exaescala.
Entre los principales obstáculos están el consumo energético, los requerimientos de interconexión, el alto nivel de refrigeración y la necesidad de un almacenamiento permanente distribuido.

Como novedad, la supercomputadora contará con la utilización de “refrigeración líquida” que permitirá disipar mayor cantidad de calor, y su tipo de almacenamiento “en lugar de ser centralizado, se distribuirá entre los nodos a fin de minimizar las necesidades de comunicación entre ellos”, explica uno de sus investigadores, Salvador Petit.

“Y en la red de interconexión, dentro de la conmutadora, introduciremos tecnología óptica, lo que permitirá reducir el número de cables requeridos para interconectar los procesadores”, añade.

En ExaNest no sólo se implementará un prototipo de supercomputadora sino que se adaptarán aplicaciones científicas para su ejecución.

El prototipo permitirá procesar y gestionar volúmenes de datos sin precedentes, lo que facilitará la investigación en áreas como la lucha contra el cambio climático y estudios de predicción del movimiento de las mareas.

Otro campo de especial impacto es la investigación sanitaria, ya que será “una herramienta de gran ayuda para hacer simulaciones neuronales y predecir, en la etapa de diseño, el comportamiento de nuevos fármacos, aplicaciones que requieren gran cantidad de cómputo, por lo que reducir este tiempo es crítico”, según Sahuquillo.