La alimentación saludable como estilo de vida

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En el Día del Nutricionista que se celebra en toda América Latina, se recuerdan algunas recomendaciones para llevar una alimentación sana

Hoy 11 de agosto, se celebra en América Latina el Día del Nutricionista en homenaje al nacimiento del Dr. Pedro Escudero, médico pionero de la nutrición como especialidad en el mundo, fundador del Instituto Municipal de la Nutrición de Buenos Aires con el que se crea la carrera de Nutrición en la década del ’30, y fundador de la actual Escuela de Nutrición de la UBA.

El rol de los nutricionistas en la sociedad es cada vez más transcendente ante los crecientes cambios de hábitos de consumo nocivos basados en la comida con altos niveles calóricos, sal, azúcar y  grasa saturada.

“Aunque muchos recurren al nutricionista para tratar un problema ya instalado- como la obesidad, el colesterol elevado o la diabetes- los profesionales de esta especialidad insistimos en la prevención desde una alimentación adecuada para evitar que estas patologías aparezcan o retrasar su presentación disminuyendo sus consecuencias sobre la salud”, afirma Mariela Duboé, Lic. en Nutrición.

Una alimentación saludable es aquella que contiene una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes seleccionados de los 5 grupos básicos: vegetales y frutas, carnes, legumbres y huevos, aceites y grasas, lácteos y harinas y cereales. Ningún alimento por sí solo cuenta con todos los nutrientes, vitaminas y calorías necesarios para el buen funcionamiento del organismo, por eso cuanto más variada y completa sea, mejor.

“Pero una alimentación saludable debe ser un hábito, un estilo de vida, y debe comenzar en casa, pasar por las escuelas y los lugares de trabajo. La clave está en la selección, moderación en el tamaño de la porción y frecuencia de consumo de los alimentos y bebidas”, comunicó la Licenciada en Nutrición. Aquí algunos consejos que pueden ser de mucha utilidad a la hora de organizarse:

– Comer con moderación e incluir alimentos variados en todas las comidas.

– Consumir diariamente leche, yogures o quesos, considerando sus presentaciones descremadas.

– Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.

– Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas retirando la grasa visible. El pescado de mar puede incorporarse dos veces por semana.

– Preparar las comidas con aceite preferentemente crudo y evitar la grasa para cocinar.

– Disminuir el consumo de azúcar y sal. También los alimentos y bebidas que lo contengan en altas concentraciones.

– Consumir variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y legumbres. Las versiones integrales tienen un mayor aporte de fibras.

– Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitarlo en niños, adolescentes y embarazadas.

– Tomar abundante cantidad de agua potable durante todo el día.

– Aprovechar los momentos de las comidas para el encuentro y el diálogo con otros.