No dormir afecta a diferentes regiones del cerebro

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Estudios anteriores ya habían sugerido que la función del cerebro se ve influida por el tiempo en el que una persona está despierta y dormida

Estar varios días sin dormir produce alteraciones del ritmo circadiano en diferentes regiones del cerebro a lo largo del día, según ha mostrado un estudio realizado por expertos de la Universidad de Lieja (Bélgica) y de la Universidad de Surrey (Reino Unido), publicado en la revista Science.

En concreto, tras escanear los cerebros de 33 personas mientras pasaban dos días sin dormir y cuando recuperaban las horas de sueño, los científicos comprobaron que a las 24 horas de estar despiertos, el área subcortical seguía el ritmo del llamado ‘reloj circadiano’, mientras que las áreas frontales del cerebro reducían su actividad, recuperándola tras el sueño. Asimismo, algunas regiones cerebrales combinaban ambas actividades.

Además, los expertos comprobaron que los efectos de la falta de sueño sobre la actividad cerebral eran más generalizados cuando se pedía a los participantes que realizaran una tarea sencilla que cuando hacían un ejercicio de memoria más complejo.

Esta variedad en las respuestas del cerebro y el destacado componente del ritmo circadiano arrojan, a juicio de los expertos, nuevas ideas sobre la complejidad de los mecanismos por los que el cerebro responde a la pérdida de sueño. De hecho, estudios anteriores ya habían sugerido que la función del cerebro se ve influida por el tiempo en el que una persona está despierta y dormida, manteniendo su actividad constante durante el día, deteriorándose durante la noche y mejorando “ligeramente” al día siguiente.

En este sentido, la nueva investigación ha puesto de manifiesto que estos cambios se pueden también detectar mediante una resonancia magnética funcional. “Nuestra investigación ayuda a comprender mejor cómo el cerebro mantiene el rendimiento durante el día y porqué se producen dificultades en la atención cuando se pasa un día sin dormir. Por tanto, nuestros datos han mostrado la compleja interacción entre el reloj biológico y el sueño”, han zanjado los expertos.