¿Por qué tenemos la sensación de caernos cuando dormimos?

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El fenómeno se conoce como “sacudida hípnica” y puede ser acompañado de una alucinación visual. Cuáles pueden ser los motivos que producen este tipo de descargas en el cuerpo.

En el momento en que las personas duermen, a veces, experimentan la sensación de caerse de escaleras o precipitarse a un pozo. Esta descarga eléctrica que interrumpe de manera momentánea el sueño suele estar acompañada por un movimiento brusco del cuerpo.

La mayoría de la gente describe este fenómeno como la sensación de tropezar o de caer en un pozo. Los especialistas lo denominaron “miclonía del adormecimiento” o “sacudida hípnica”. Si bien no existe un estudio que lo determine, se trata de fenómenos fisiológicos muy normales que no deben preocupar. Ocurren cuando la persona está en la fase de somnolencia, que es la que dará paso a las siguientes etapas de sueño artificial y profundo.

La “sacudida hípnica” se produce cuando los músculos se contraen rápidamente de forma involuntaria, casi como un espasmo. Esto puede deberse a dos factores: en primer lugar, este despertar permite vigilar por última vez el entorno del individuo para se sienta segura de que puede dormirse; por otro lado se considera que es un síntoma de que el sistema fisiológico cedió de manera reacia a dormir, pasando de un control motor activo y volitivo a un estado de relajación y, finalmente, de parálisis corporal.

Aunque en la mayoría de los casos se trata de un fenómeno natural y normal, también puede constituir una experiencia aterradora, según informa el diario español El País. En casos extremos, sea por su frecuencia o por la velocidad y la violencia de las descargas, puede mantener a la persona despierta. Esto le impide ingresar en un proceso normal de inicio del sueño, lo que provoca a largo plazo una forma de insomnio de conciliación.

La cafeína o el ejercicio intenso a última hora del día sumado a los niveles de estrés y ansiedad por la noche se asocian a una mayor probabilidad de que se produzca la “sacudida hípnica”. Otras razones pueden ser el cansacio excesivo, la privación de sueño o los horarios de sueño erráticos.

Desde el punto de vista nutricional, la falta de magnesio, calcio o hierro pueden incrementar las chances de experimentar estas descargas.