Duterte se disculpó con la comunidad judía por su comparación con Hitler

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El presidente filipino dijo el viernes “que le gustaría masacrar” a los tres millones de drogadictos que hay en su país, tal como el líder nazi Adolf Hitler hizo con millones de judíos.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, se disculpó este domingo “honda y profundamente” con la comunidad judía tras sus polémicos dichos del viernes pasado en los que manifestó “que le gustaría masacrar” a los tres millones de drogadictos que hay en su país, tal como el líder nazi Adolf Hitler hizo con millones de judíos.

“Jamás hubo la intención por mi parte de denigrar la memoria de los seis millones de judíos asesinados por los alemanes”, dijo este domingo el mandatario en la inauguración de un festival en Negros Occidental, en el centro del archipiélago.

“Pido disculpas de forma honda y profunda a la comunidad judía”, agregó Duterte, según la televisión GMA.

La comparación que hizo Duterte provocó la presentación de una protesta formal de Alemania ante la embajada filipina en Berlín, el rechazo de la ONU y críticas de Estados Unidos, que calificó sus palabras de “profundamente perturbadoras”.

El sábado, el portavoz de la presidencia filipina, Ernesto Abella, matizó las declaraciones presidenciales y las calificó como una referencia “oblicua” a Hitler y al Holocausto.

“Filipinas reconoce el profundo significado de la experiencia judía y su trágica y dolorosa historia. No queremos aminorar la profunda pérdida de 6 millones de judíos en el Holocausto”, declaró Abella a la emisora de radio estatal DZRB.

“La referencia del presidente a la matanza fue una reflexión oblicua de la manera como ha sido representado como un asesino en masa, un Hitler, que es una etiqueta que rechaza”, añadió el portavoz en declaraciones reproducidas por la agencia EFE.

Duterte, que llamó “hijo de puta” a Barack Obama, ganó en junio pasado holgadamente las elecciones con la promesa de acabar con el narcotráfico en los primeros seis meses de mandato y defiende como necesaria una represiva campaña para acabar con el tráfico de drogas en el país que, según cifras oficiales, ya causó la muerte de más de 3.500 personas en pocos meses.

Cerca de 1.500 de esos muertos perecieron en operaciones policiales y el resto a manos de grupos de “vigilantes”, según datos de la policía.