Cómo dormirse en un minuto

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Aunque pueda parecer contraproducente, el tomar pequeñas siestas a lo largo del día es una de las mejores prácticas para habituar al cuerpo a dormir en poco tiempo

Dormir es una de las actividades que más experimentamos a lo largo de la vida, debido a los beneficios implícitos en un sueño complemente reparador.

Una persona acostumbrada a rutinas extenuantes y pocas horas para dormir tenderá a sentirse cansada, con poca energía. Con el paso del tiempo esto desemboca en ciclos de ansiedad, estrés, incluso depresión. Por lo tanto, dormir es fundamental para la salud, tanto física como psicológica, y una práctica sumamente importante no se puede dejar pasar desapercibida.

El entrenamiento para dormir en un minuto o menos tiempo, no requiere un esfuerzo físico considerable, sino mayor cantidad de disciplina.

Lo ideal es generar la costumbre. Para comenzar el entrenamiento se deben seguir los siguientes pasos.

– Comprender la facilidad de conciliar el sueño en un minuto o menos: La idea en esta fase es convencerse a uno mismo sobre la posibilidad que existe para poder llegar a dormir más rápido de lo normal.

– Evitar pensamientos a la hora de dormir: Esto es muy común en las personas con problemas de insomnio. El exceso de pensamientos ocupa la mente y la satura. Esto desemboca en ansiedad y estrés, impidiendo el sueño reparador.

– Tomar siestas diurnas: Practicar durante el día lo que se desea hacer en la noche es bastante favorable. Por ejemplo, estudiar para un parcial realizando ejercicios escritos en periodos de tiempo cortos dará grandes resultados a la hora de la prueba.

Esto sucede con el cerebro para poder dormir. En el día se deben realizar siestas de 20 minutos máximo. Lo ideal es recostarse, programar la alarma y levantarse inmediatamente.

Este procedimiento es el eje central del entrenamiento cerebral para dormirse en un minuto. La idea es practicarlo día tras día (mínimo cada 2 días), con el fin de acostumbrar el mismo.

Organizar el tiempo

Debemos habituarnos a irnos a dormir a una hora en particular y programar la alarma siempre a la misma hora. Por ejemplo, acostarse a las 10 de la noche y despertarse con el sonido del reloj a las 6 de la mañana.

Basado en este entrenamiento, el cerebro se acostumbrará a dormir a la hora durante la cual se haya programado. De la misma manera, se despertará sin necesidad de la alarma.

Todo es cuestión de disciplina y esfuerzo. También cabe recordar que no todas las personas generan este hábito en la misma cantidad de tiempo.

Para reforzar el entrenamiento cerebral se deben tener en cuenta diversos factores:

– Realizar ejercicio físico.

– Eliminar el café u otras bebidas similares, sobre todo en horas de la tarde.

– Mantener una dieta balanceada.