El premier francés Manuel Valls anunció su candidatura presidencial

El primer ministro francés, el socialista Manuel Valls, dijo que aspirará a la presidencia de francesa en las elecciones que se celebrarán en 2017 y anunció que el martes dimitirá de su cargo al frente del gobierno.

“Sí, soy candidato a la Presidencia de la República”, dijo el político de 54 años, al anunciar que renunciará como primer ministro para competir en la interna presidencial de su Partido Socialista (PS), en enero próximo.

Valls utilizó su anuncio para hacer un alegato a favor de la unión de la izquierda para romper los pronósticos que auguran su derrota en las presidenciales de abril próximo, inclusive en su feudo electoral de Evry, ciudad al sur de París de la que fue alcalde entre 2001 y 2012.

“Sí, soy candidato a la Presidencia de la República”, dijo el político de 54 años, al anunciar que renunciará como primer ministro para competir en la interna presidencial del Partido Socialista (PS), que se celebrará entre el 22 y 29 de enero.

Valls habló en la municipal de Evry rodeado por una pequeña multitud multiétnica y tras un atril en el que se podía leer su futuro eslogan de campaña: “Hacer ganar todo lo que nos une”.

Cuatro días después de que Hollande anunciara que no se presentará a la reelección, en un reconocimiento casi explícito de su falta de popularidad y su carácter divisivo dentro del oficialismo, Valls optó por un discurso conciliador e invitó a empezar de cero.

Aún si Valls lograra imponerse en la primaria socialista -algo que no está garantizado-, la crisis interna y la falta de popularidad del gobierno ubicaron al oficialismo muy abajo en las encuestas para las elecciones presidenciales de abril y mayo del año próximo.

Pese a este sombrío escenario, Valls aseguró que su valía y experiencia como estadista ayudarán a mantener a la izquierda, como ellos definen al PS, en el poder el año que viene.

“Como ministro y primer ministro cumplí mi deber, con energía, en perfecta lealtad con la preocupación constante de estar a la altura de la misión que se me confió”, declaró, rodeado de su familia y ante un centenar de ciudadanos y representantes políticos en la municipalidad de Evry.

Pese a los constantes rumores de fricción con Hollande, Valls alabó de nuevo la intención de su actual jefe de no presentarse a la reelección, un hecho inédito en la Quinta República francesa. Fue una decisión que “pone el interés general por encima de todo”, informó la agencia de noticias EFE.

“Mi candidatura es la de la reconciliación”, señaló, y agregó que quiere “unir” a la dividida izquierda francesa, luego de cuatro años y medio en el poder, marcados por un dramático giro a la derecha, una continuidad y profundización de las políticas de ajuste de Nicolas Sarkozy y una confrontación abierta con los sindicatos.

“Llegó la hora de ir más lejos en mi compromiso político”, dijo el premier nacido en España, que obtuvo la ciudadanía francesa a los 20 años.

Frente al derrotismo imperante en la izquierda por las escasas opciones que dan las encuestas a todos los candidatos, Valls se mostró combativo y recordó que “nada está escrito”.

Llamó a “movilizarse en masa en enero” y participar de las primarias socialistas, en las que competirá, entre otros, con los ex ministros Arnaud Montebourg y Benoît Hamon, los dos miembros del gobierno de Hollande que renunciaron en agosto de 2014 en rechazo a la política económica neoliberal adoptada.

Hasta el próximo 15 de diciembre, los dirigentes socialistas tienen tiempo para anotarse en la primaria de enero.
El socialismo tiene, además, la difícil tarea de superar la masiva participación de las recientes internas presidenciales del centro y la derecha, en las que más de 4,4 millones de personas votaron.

Esta cifra lo ubica en un lugar privilegiado al candidato del centro y la derecha, el ex primer ministro François Fillon, que deberá competir por el electorado más conservador con la líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, una dirigente a la que algunos sondeos la ubican ya en el balotaje.

Las últimas encuestas muestran que Fillon encabeza la intención de voto tanto para la primera como la segunda vuelta, por delante de Le Pen.

A Valls, en cambio, la mayoría de los sondeos le dan una intención de voto de alrededor del 20%.

Ante este escenario, el premier centró su discurso de campaña en el avance de la derecha.

Alertó a los franceses de la posibilidad de que la extrema derecha alcance la segunda vuelta en las elecciones de 2017 y adelantó que quiere evitar que Francia “reviva el trauma de 2002”, cuando Jean-Marie Le Pen -el padre de Marine- alcanzó la segunda vuelta presidencial y se enfrentó al candidato de la derecha, Jacques Chirac.

El programa del FN “arruinará a los trabajadores y nos hará salir de Europa y de la historia”, sentenció Valls.

“Se nos dice que la izquierda no tiene ninguna posibilidad, que no se unirá nunca, que la extrema derecha ya está calificada de oficio, que Fillon es el próximo presidente, pero nada está escrito. Nuestras vidas valen más que los pronósticos”, aseguró el premier, que ya consiguió el apoyo del ministro Patrick Kanner y del secretario de Estado Jean-Marie Le Guen.

Valls ya fue precandidato presidencial en las primarias de 2011, las primeras abiertas del partido y en las que ganó Hollande.
Su campaña se caracterizó por un giro marcado al liberalismo económico y terminó en fracaso: sólo obtuvo el 5,63% de los votos.

Poco después de la derrota, Valls se reeditó, se unió a la campaña de Hollande y se convirtió en uno de los hombres más influyentes del círculo político del actual presidente.