Choque entre EE.UU. y Rusia por la masacre con armas químicas en Siria

Washington amenaza tomar acciones unilaterales contra el régimen de Damasco. Moscú dice que el gas nervioso estaba en manos de los terroristas. Ya hay 72 muertos, 20 de ellos niños.

Mientras el número de muertos a raíz del ataque con armas químicas en la provincia siria de Idlib se elevó dramáticamente a 72 personas, recrudecieron los cruces y las amenazas entre las grandes potencias involucradas en la guerra del país árabe. Estados Unidos culpó al gobierno sirio de la matanza y amenazó con acciones unilaterales frente a la inacción de la ONU. Del otro lado, Rusia negó que haya sido obra de su aliado Bashar al Assad y frenó una resolución en contra del Consejo de Seguridad.

“Cuando Naciones Unidas fracasa consistentemente en su tarea de actuar en forma colectiva, hay momentos en la vida de los estados en los que nos vemos impulsados a actuar por nuestra cuenta”, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley. Aunque no aclaró de qué manera, dado que Washington ya está actuando militarmente en Siria con bombardeos y tropas de élite.

Más tarde, el propio presidente Donald Trump se refirió al tema. “Es un insulto a la humanidad del régimen de Assad que no puede ser tolerado”, dijo en una conferencia de prensa junto al rey jordano Abdulá II en la Casa Blanca. “Estados Unidos se suma a nuestros aliados en el mundo en la condena a este terrible ataque”, señaló.

El ataque aéreo fue sobre la localidad de Khan Sheikhun, una región dominada por extremistas ultraislámicos. En medio de la ola de versiones sobre las responsabilidades del crimen, Siria y Rusia salieron a negar que utilizaran armas químicas.

El embajador siro en Moscú, Riad Haddad, apuntó a extremistas respaldados por Turquía. “Las organizaciones terroristas y aquellos que las apoyan han cometido esto para culpar al Estado sirio. El Gobierno sirio ha informado de que los grupos terroristas introdujeron sustancias tóxicas en el país desde Turquía para su uso posterior”, afirmó.

Rusia, por su parte, confirmó que la aviación siria bombardeó la zona, pero señaló que el producto tóxico estaba en depósitos utilizados por los rebeldes. “De acuerdo a nuestro control del espacio aéreo, entre las 11.30 y las 12.30 hora local la aviación siria bombardeó en la zona de Khan Sheikhun un gran depósito de armamento de los terroristas. En el territorio de ese depósito se encontraba un taller para la producción de minas con sustancias tóxicas”, informó el Ministerio de Defensa ruso.

En cambio EE.UU., Francia y Reino Unido, opositores al régimen sirio, acusan a las fuerzas armadas de Assad de llevar a cabo el bombardeo con químicos de forma premeditada. Por eso presentaron una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU que condena el hecho y pide información detallada sobre las misiones aéreas del Ejército sirio.

El gobierno ruso de Vladimir Putin, que tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, rechazó el proyecto occidental porque considera que condena antes de contar con los resultados de una investigación seria. “El texto presentado es categóricamente inaceptable. Su defecto está en que se adelanta a los resultados de la investigación y sobre la marcha designa culpables”, declaró María Zajárova, la vocera de la Cancillería rusa.

Médicos sin Fronteras, cuyos miembros están tratando a los sobrevivientes en un hospital cercano, confirmó ayer que las víctimas “fueron expuestas a al menos dos agentes químicos”, y que sus síntomas “son compatibles con sustancias neurotóxicas como el gas Sarín”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), remitiéndose a los síntomas de las víctimas, también apuntó a agentes neurotóxicos. Explicó que los muertos, entre ellos 20 chicos y 17 mujeres, no presentaban heridas externas y sufrieron repentinamente síntomas como problemas de respiración graves. “Algunos casos parecen mostrar signos adicionales de exposición a químicos organofosforados, una categoría que incluye agentes nerviosos”, puntualizó.

Si se confirma que Siria utilizó armas químicas sería un hecho grave, ya que en el 2013 se llegó a un acuerdo internacional para destruir los arsenales que tenía el régimen. Los depósitos fueron desmantelados bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

Hace dos años la OPAQ aseguró que Siria había entregado todo su arsenal de armas químicas, pero tras el último ataque la organización manifestó dudas y dijo que la misión “está en proceso de reunirse y analizar la información obtenida de todas las fuentes disponibles”.

El problema es que algunos grupos fundamentalistas llegaron a robar armas químicas antes de que se desmantelaran los arsenales sirios. Los expertos aseguran que esos productos no detentan todo el potencial original, sino que están adulterados con otros elementos. Pero de todas maneras pueden afectar seriamente a las personas expuestas. De hecho, los extremistas lo utilizaron el año pasado en la provincia de Aleppo.

Gran parte de la provincia de Idlib, donde se produjo el ataque del lunes, está bajo control de agrupaciones yihadistas desprendidas del ex Frente al Nusra. Desde hace meses están siendo hostigados por las tropas sirias, que cuentan con respaldo militar de Rusia e Irán.