El gobierno de Donald Trump tensa aun más la relación con Vladimir Putin y acusa a Rusia de traición

El secretario de Estado de EE.UU. dijo que el país “se había comprometido a asegurar que los arsenales químicos sirios fueran destruidos”

Este miércoles, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, protagonizarán un encuentro que cobró mayor relevancia tras el ataque de Estados Unidos contra una base aérea siria la semana pasada.

Si bien en un principio la visita, programada desde hace días, tenía como objetivo principal mostrar el acercamiento del presidente Donald Trump a su par Vladimir Putin y mostrar predisposición a cooperar con Rusia en temas que beneficiaran a los estadounidenses, hoy la mirada está puesta en convencer al Kremlin que quite su apoyo al régimen sirio de Bashar al-Assad .

En este contexto, hoy Tillerson se mostró disconforme con el accionar del gobierno de Putin, que no impidió el ataque tóxico sobre la población civil de la semana pasada, que provocó la muerte de más de 80 personas, muchos de ellos niños. “Rusia se había comprometido a asegurar que los arsenales químicos sirios fueran destruidos. Pero no lo ha hecho y ha permitido el ataque”, aseguró de acuerdo a lo publicado por el diario El Mundo.

El secretario de Estado de Trump está en Italia para participar por primera vez de una cumbre de ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los 7 (G7), que en esta oportunidad tiene como objetivo reactivar las negociaciones sobre el futuro de Siria y enviar un mensaje “claro” a Rusia, el principal apoyo del régimen de Damasco.

El conflicto en Siria será el eje central de la reunión de dos días de los cancilleres del G7 (EE.UU., Japón, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia).

En una serie de mesas redondas, los cancilleres de las mayores potencias industriales intentarán dar una respuesta común a un tema que inquieta mucho a los países occidentales y tiene fuertes repercusiones en todo el Medio Oriente.

La presencia de Tillerson es clave ya que las relaciones entre EE.UU. y los principales aliados de Damasco, Rusia e Irán, volvieron a tensarse el domingo, cuando Washington pidió la salida del presidente Bashar al-Assad, y Moscú e Irán amenazaron con llevar a cabo represalias contra quienes ataquen al ejército sirio.