Cáncer de mama: la mala alimentación incide más que la genética del paciente

Sólo del 12% al 14% de los cánceres de mama son hereditarios, por lo que resulta interesante profundizar en los otros factores de riesgo, como una mala dieta diaria.

Sólo del 12% al 14% de los cánceres de mama son hereditarios, por lo que resulta interesante profundizar en los otros factores de riesgo de esta enfermedad, que en la Argentina afecta cada año a más de 18.700 mujeres y un tercio de ellos no tiene curación.

Dentro de los factores de riesgo, el tipo de alimentación es uno de los más destacados, seguido por el estado inmunológico y los estados emocionales como el estrés oxidativo, las depresiones y el abandono de las personas.

“Resulta importante tener en cuenta que durante el desarrollo del cáncer, tanto en su etapa de carcinogénesis (comienzo), de desarrollo (alimentar al mismo para que vaya creciendo) y de propagación (la diseminación a distancia), está presente la alimentación”, explicó a Infobae el doctor Horacio Limongelli, ginecólogo de la Clínica San Camilo.

El experto afirmó esta teoría explicando que “el cáncer no es casual sino que obedece a factores causales, por lo que la verdadera prevención pasa por tomar conciencia y actuar en consecuencia ante ciertos cambios de hábitos que podamos adquirir”.

A partir de esto, los especialistas hablan de prevención primaria en el caso de las personas sanas y de prevención terciaria en las que padecieron la enfermedad para no caer en una recidiva (reaparición de la enfermedad tras la convalecencia y recuperación de la misma).

Existen en la actualidad nuevas alternativas para su tratamiento complementario que consisten en generarle al cáncer un medio hostil para su desarrollo, a través de una correcta alimentación basada en las dietas alcalinas (una vez superada la enfermedad) y las cetogénicas (durante la enfermedad), cuyas propiedades nutricionales le quitan al tumor la posibilidad de desarrollarse.

“Un mito a derribar es que la dieta alcalina modifica el pH de la sangre. Esto no es cierto, ya que el organismo por sí solo se las ingenia para que este no salga de los 7.4, valor considerado normal. Esta dieta auxilia a los órganos que se encargan de la eliminación de ácidos del organismo, para ir modificando el intersticio que rodea las células de los mismos. De esa manera, la célula recibe el oxígeno y la alimentación que debe recibir para su correcto funcionamiento”, precisó el especialista.

Y agregó: “La dieta cetogénica es la que debe realizar el paciente en el momento que está enfermo y bajo tratamiento, cirugía, radioterapia, quimioterapia. La función de esta dieta es sacar completamente la glucosa, ya que la célula cancerosa dado su alto metabolismo solo puede vivir de ella”.

Existen a su vez otros factores de riesgo como pueden ser la menarca y la menopausia (si es precoz o tardía, respectivamente, hay mayor exposición al estrógeno); las cirugías previas con diagnóstico de hiperplasia lobulillar o ductal atípicas o carcinomas in situ ósea no invasores; la nuliparidad, también por la mayor exposición a los estrógenos; y ciertos medicamentos relacionados a la administración de hormonas.

Por último, y en lo que respecta a los más recientes avances para su tratamiento, el doctor Limongelli aseguró que por un lado, la cirugía es cada vez menos agresiva ya que continúa teniendo el mismo resultado, habiendo pasado de la mastectomía radical a la tumorectomía con márgenes de seguridad e investigación del ganglio centinela con excelentes logros estéticos y, por otro lado, la radioterapia ha mejorado muchísimo pudiendo localizar la radiación en las áreas adecuadas por medio de la radioterapia tridimensional.

-Dieta alcalina

Vegetales de hojas (su clorofila es altamente alcalinizante): espinaca, berro, coliflor, tomate, remolacha, zanahoria, espárragos, apio, cebolla y choclo. Frutas: limón, manzana, melón y uvas. Frutos secos: almendras, castañas y avellanas. Otros alimentos: semillas, quesos vegetales como el tofu, leches de cabra y de soja, té verde, de jengibre y miel. Agua: como es portadora de oxígeno, para aumentar su alcalinidad, se aconseja agregar limón.

-Dieta cetogénica

Proteínas de origen animal: carnes frescas y curadas (panceta, jamón), huevos, mariscos y pescados. Grasas: aceite de coco, manteca y quesos curados. Semillas y frutos secos: almendras, nueces y semillas de lino, calabaza y de girasol. Verduras: coliflor, berenjena, tomate, espárragos, aceitunas y todas las verduras de hojas verdes. Lácteos: yogures, quesos crema y frescos.