El BM recomienda a Brasil un duro ajuste para reducir el déficit fiscal

Sugiere, entre otras medidas, reducir salarios en el sector público y reformar el sistema jubilatorio.

El Banco Mundial formuló una serie de recomendaciones al gobierno de Brasil para que baje, en forma drástica, un déficit fiscal desmadrado. Según la institución, hay un riesgo de descontrol para el año próximo. Y de no haber medidas de austeridad, se pondría en jaque la brisa de crecimiento económico del país.

Los consejos del BIRD (Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo) se encuadran en el estándar histórico de la entidad: reducir “la gordura” del Estado por la vía de la “adecuar” los salarios del sector público, eliminar subsidios para el desarrollo en el sector privado, poner fin a la universidad pública gratuita, reformar el sistema jubilatorio y “racionalizar” programas sociales como el Bolsa Familia y la Jubilación para el Campesino.

Desde luego, estas no son recetas desconocidas, al punto que el diario Estado de Sao Paulo (al que no se puede tildar de izquierdista) las bautizó como una “receta liberal”. Sí en cambio es novedoso que el estudio de la entidad fuera pedido por el gobierno brasileño en 2015, cuando la ex presidenta Dilma Rousseff cursaba el primer año de su segunda gestión. Pasó 2016 y 2017, con agudas recesiones.

Llegados a este punto, el Banco Mundial entendió que era el mejor momento para publicar sus conclusiones sobre la macroeconomía brasileña. El objetivo, según dijeron sus representantes, es plantar el eje de los debates en las elecciones presidenciales del año próximo.

Las iniciativas aconsejadas por la institución al próximo gobierno brasileño incluyen una reforma profunda del sistema previsional; la disminución a la mitad de las diferencias salariales entre la administración pública y el sector privado; unificar los programas sociales; reformar el seguro de desempleo; imponer el fin de la universidad gratuita;reformar el sistema de subsidios a la innovación (plan Innovar) en la industria automotriz, y reestructuración de la zona franca de Manaos.

De acuerdo con el BIRD, si se ponen en práctica sus indicaciones será posible bajar el déficit en 7% del Producto Bruto Interno. Si además se plegaran al “esfuerzo” las economías de los estados provinciales, se llegaría a una reducción de más de 8% del PBI.

Para el sector financiero brasileño, lo más importante de todo en este programa del Banco Mundial para Brasil, es la urgente reforma del sistema previsional. Es que en los cálculos de la entidad, un “reordenamiento” de las jubilaciones implicaría menguar el déficit en algo como 1,3% del PBI.

Apunta especialmente al recorte de las jubilaciones de “privilegio” que existen en el sector público. Advierte del mismo modo que los salarios promedio en el Estado superan en más de 60% a los de las empresas privadas. Una forma, afirma, de alcanzar un “reequilibrio” en este caso, sería tomar medidas tributarias que graven a los empleados y jubilados de mayores ingresos. Empero, el Banco juzga que es preciso tomar medidas inmediatas tales como suspender el reajuste en las remuneraciones.

En cuanto al fin de la gratuidad de la universidad pública, la propuesta desató un vendaval de críticas en los medios intelectuales y académicos. El BIRD argumenta que el alumnado de las altas casas de estudio está compuesto por el 40% de la sociedad que posee mayores ingresos.

Para este organismo, totalmente consustanciado con el Fondo Monetario Internacional, de lo que se trata es de que el gobierno subsidie a los más pobres.

La entidad destina un largo parágrafo a cuestionar las prácticas de subsidio a las empresas privadas, que constituyeron herramientas de distintos gobiernos para fomentar el crecimiento.

El BIRD sostiene que no existen evidencias en cuanto a la eficacia de las desgravaciones impositivas o subsidios directos, para impulsar la productividad y generar empleos. Y condena directamente el régimen vigente para la industria de autos, el programa Innovar, por considerarlo directamente “ilegal”.

En verdad, gran parte del abultado déficit acumulado entre 2016 y 2017 procede de dos fuentes: la primera es la caída de la economía, que provocó una atroz disminución de la recaudación tributaria. La segunda, y no menos importante, es el déficit generado por el pago de los intereses de una deuda pública que supera el billón de dólares (millón de millón).