Tras el bombardeo a Siria, Rusia pide diálogo a Estados Unidos

Moscú es el principal aliado de Damasco. El acoso económico es el mayor problema que enfrenta el Kremlin. Con ese trasfondo, Putin propone a Washington negociar.

El ataque de Estados Unidos, Reino Unido y Francia sobre instalaciones del régimen sirio empieza a mover las fichas de una partida global con Siria como el centro de un tablero y ramificaciones en Irán y hasta en el Mar Báltico.

Rusia busca retomar el diálogo para frenar las nuevas sanciones con las que amenaza Estados Unidos y que todavía no tienen seguimiento por parte europea. La Bolsa moscovita y sus bancos sufren desde hace semanas la amenaza de esa nueva ronda de sanciones, que podrían tener efectos secundarios muy dañinos para la economía rusa.

Uno de los proyectos afectados podría ser el Nordstream II, el gasoducto que unirá Rusia directamente con Alemania y por el que Moscú podría enviar hasta el 80% de sus ventas de gas natural a Europa sin tener que utilizar los gasoductos que transitan por Ucrania, Polonia o las Repúblicas Bálticas. Ya se invirtieron 5.800 millones de euros en esa infraestructura, una obra que cambiaría la geopolítica energética europea.

Berlín había dado su visto bueno, pero en las últimas semanas la jefa del gobierno alemán Angela Merkel empezó a ponerlo en duda y por primera vez reconoció que el proyecto tiene implicaciones políticas que van más allá de la mera inversión empresarial.

El presidente Vladimir Putin dijo la noche del domingo que si se produjeran más ataques occidentales contra Siria se desataría “el caos” en la política internacional: “Si continúan tales acciones en violación de la carta de Naciones Unidas, esto inevitablemente llevará al caos en las relaciones internacionales”, amplió el líder del Kremlin en un dialogo telefónico con su colega iraní Hassan Rohani. Ayer, Moscú repitió que, “pese a todo el daño” que sufrieron en los últimos años las relaciones entre las dos potencias, espera que se pueda volver al “diálogo” con Washington. El presidente francés Emmanuel Macron, cuyo país participó en el ataque, ya llamó a Vladimir Putin para pedirle que se involucre en un diálogo sobre Siria.

El portavoz del Kremlin dijo: “Esperamos que con el tiempo, cuando nuestros colegas estadounidenses hayan resuelto sus problemas internos, se inicie un diálogo, a pesar de todo el daño que han sufrido las relaciones bilaterales por culpa de Washington”. El vocero olvidó citar que la mayor parte de las sanciones estadounidenses y europeas contra Rusia se pusieron en marcha cuando Moscú se anexionó militarmente la provincia ucraniana de Crimea. El canciller ruso Serguéi Lavrov,a su vez, dijo a la BBC británica que las relaciones actuales entre Washington y Moscú son “peores” que en la época de la Guerra Fría.

Putin maniobra para llevar el conflicto sirio de nuevo a la mesa de negociaciones, una apuesta que podría ser seguida por la Unión Europea, recelosa de aprobar nuevas sanciones contra Moscú y que ayer respaldó tibiamente el ataque sobre Siria porque algunos países del bloque sintieron la incomodidad de dar un fuerte apoyo a una intervención que se hizo sin la preceptiva aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.

La canciller europea Federica Mogherini dijo en Luxemburgo, a las puertas de una reunión de cancilleres europeos, que la UE quiere “relanzar” el proceso de paz que lidera Naciones Unidas. Mogherini consideró que “existe la necesidad de dar un impulso al relanzamiento del proceso político liderado por la ONU” y que la UE “siempre estuvo presionando a favor” y “acompañando” las negociaciones que organizó hasta ahora Naciones Unidas.

El ataque genera ciertas dudas a algunos países europeos –Italia no permitió que EE.UU. usara las bases conjuntas en su territorio y España dijo que habría estado más cómoda con una resolución de la ONU- pero las negociaciones cuentan con un fuerte apoyo de los 28. Mogherini explicó este lunes que “siempre hemos sido los que de manera consistente hemos estado detrás y junto a la ONU para intentar facilitar estas negociaciones”.

La canciller europea dijo también que el régimen sirio era el obstáculo para retomar las negociaciones y pidió a los patrocinadores de Siria –Rusia e Irán- que presionen a Damasco para que negocie. El canciller alemán Heiko Maas señaló que “habrá una solución que involucre a aquellos que tengan influencia en la región”, incluyendo ahí a Moscú pero también a Irán o Turquía. Maas puso como condición la salida de Bashar Al-Assad: “Nadie puede imaginar que quien utiliza armas químicas contra su propio pueblo sea parte de la solución”.

Washington y Bruselas juegan a la vez la partida del acuerdo nuclear iraní, amenazado por Donald Trump y por el papel de Irán en el conflicto sirio. Europa estudia opciones para hacer que el inquilino de la Casa Blanca no cumpla su amenaza y saque a su país de un acuerdo que impidió que Irán, según certifica periódicamente la Agencia Internacional de la Energía Atómica, desarrollara un programa militar nuclear.

Una de las opciones sería endurecer su política hacia Irán para mostrar a Washington más mano dura pero a la vez salvar el acuerdo. Europa se centraría en sancionar a Teherán por su programa de misiles balísticos y su papel en los conflictos regionales de Siria y Yemen.

Los gobiernos francés, británico y alemán apoyan esa idea. España, Austria y Suecia no pero al tenor de las declaraciones de sus cancilleres tampoco la vetarían. Italia sería el país más reticente. Pese a la falta de acuerdo, los cancilleres sí permitieron que los expertos europeos elaboren una lista de altos funcionarios iraníes a sancionar. Si esas nuevas sanciones dañan a la economía iraní podría bloquearse el avance de las empresas europeas en Irán.