Se derrumba la imagen de Emmanuel Macron tras la renuncia de dos de sus ministros

Debió reemplazar a los responsables de Transición Ecológica y Deportes, comprometiendo su programa modernizador. Afectado aún por el escándalo de sus guardaespaldas y los retrasos en la reforma fiscal, además, su imagen cayó un 10% el último mes, hasta el punto más bajo desde su llegada al poder

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizó este martes cambios en su gabinete después de una segunda dimisión sorpresa en una semana que coincide con una abrupta caída de 10 puntos en su popularidad hasta el nivel más bajo desde su llegada al poder.

El actual presidente de la Asamblea Nacional, François de Rugy, de 44 años y ex miembro del partido ecologista EELV, será el nuevo ministro de la Transición Ecológica, tras la dimisión el martes pasado de Nicolas Hulot.

Hulot, una de las figuras políticas más apreciadas por los franceses e histórico militante ecologista, dimitió la semana pasada al ver frustrada su voluntad de hacer avanzar la lucha contra el cambio climático desde el Gobierno.

A su renuncia se sumó este martes la dimisión inesperada de la ministra de Deportes, Laura Flessel, también una figura popular y quien justificó su decisión en “motivos personales”.

La ex nadadora Roxana Maracineanu fue nombrada en reemplazo de Flessel, anunció el Palacio del Elíseo.

Con estas dos partidas, Macron pierde a dos ministros procedentes de la sociedad civil, emblemas de una nueva ola política abanderada por el presidente de 40 años, que ascendió al poder con un programa reformista y modernizador.

Derrumbe en las encuestas

Además, se producen tras un verano agitado para Macron, debido al escándalo en torno a su ex jefe de seguridad, Alexandre Benalla, que fue filmado cuando golpeaba a dos manifestantes durante unas protestas con motivo del 1 de mayo.

Según un sondeo Ifop publicado este martes, el nivel de popularidad de Macron se desplomó espectacularmente en un mes, pasando de 41% a 31% en agosto, el más bajo desde que asumió la presidencia en mayo de 2017.

La imagen del jefe de Estado se resiente además por las dubitaciones acerca de la implementación de una reforma fiscal, que supone cambiar el método de recaudación del impuesto sobre la renta.

Aunque es un tema técnico, el asunto afecta al bolsillo de los franceses.

“¿Júpiter preside o Júpiter vacila?”, ironizó Laurent Joffrin, director del diario Libération, en una referencia a uno de los sobrenombres del presidente francés, también definido como monárquico y napoleónico.

Como presidente “hay días que son fáciles y otros que no”, admitió Macron el lunes cuando visitó una escuela en el reinicio del año escolar.

Macron tiene previsto reunirse este martes con el ministro de Cuentas Públicas Gérald Darmanin para decidir si finalmente se adopta o no la reforma.

El plan anunciado por el Gobierno consiste en que las empresas debiten a partir del 1 de enero de 2019 el impuesto sobre la renta directamente de los salarios de los trabajadores.

Pero las dudas abundan: desde los temores a un error informático, hasta la resistencia al cambio de las empresas y los sindicatos, pasando por el temor de que la disminución del salario neto disponible cause un shock psicológico que afecte el consumo y por ende al crecimiento económico.

Francia es uno de los pocos países europeos que no utiliza el sistema de retención directa al salario para recaudar el impuesto sobre la renta.

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