OPINION: La desigualdad es una infamia



POR DAIANA LEBUS * Estudiante de Periodismo-Instituto Juan XXIII.


Qué complejo resulta escribir acerca de un tema que tiene innumerables posturas válidas. Los borradores fueron muchos, hubo tantas tachaduras y cambios como párrafos escritos. Finalmente, parecería ser más apropiado
comenzar por la parte legal para luego esbozar una opinión. Sí, señor/a, yo también estoy en contra de la usurpación de terrenos.

En primera instancia, tanto la Constitución de la Nación Argentina como los Pactos Internacionales con jerarquía institucional contemplan el derecho a la vivienda como básico y que debería ser garantizado por el Estado. 1 A
continuación, el artículo 14bis de la CN establece, entre otros derechos:
“El Estado otorgará los beneficios de la seguridad social, que tendrá carácter de integral e irrenunciable. En especial, la ley establecerá: el seguro social obligatorio, que estará a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y económica, administradas por los interesados con participación del Estado, sin que pueda existir superposición de aportes; jubilaciones y pensiones móviles; la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna.” 2

También dentro del texto nos encontramos con la inviolabilidad de la propiedad privada. Lo dispone el art. 17:
“La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el art. 4°. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley o de sentencia fundada en ley. Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o
descubrimiento, por el término que le acuerde la ley. La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal Argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie.”

Ahora bien, teniendo en cuenta esta información, queda expresamente claro que usurpar es ilegal y está mal hacerlo. Las usurpaciones en Reconquista son la agenda de los medios locales, e inclusive llegaron a los nacionales. Loteo Belén, asentamiento Guadalupe Sur y barrio La Cortada están en boca de todos y hay opiniones para todos los gustos.

En cambio, la discusión es otra, va más allá del hecho en sí. ¿Qué llevó a estas personas a tomar terrenos privados y estatales? ¿Fueron por las vías legales antes de llegar a esta instancia? ¿Sabrán que lo que hacen es ilegal? ¿Hay
oportunistas ensuciando la lucha? ¿Es verdad que están siendo influenciados por la oposición? ¿Hay otros intereses detrás que no conocemos? Y la pregunta central, ¿les gusta a ellos estar en esta situación?“Sufriendo con la tele se te puede ver, pero si ves miseria cambias de canal” cantó alguna vez La Vela Puerca. Se volvió cotidiano escuchar de la pobreza económica en África o Centroamérica, como si fuera un fenómeno extraño.

Pero, si salimos de los cuatro bulevares, caemos en la cuenta que no estamos tan alejados.
Nos encontramos en este mundo, el de las desigualdades. Los que menos tienen son los más despreciados. El estigma que gira en torno a la clase baja es cruel, más doloroso. Nos atribuimos la capacidad de juzgar y condenar, como si detrás de cada uno no hubiera una historia, una familia y una lágrima derramada.

Uno de los discursos más difundidos del imaginario social es “los que cobran planes sociales tienen la vida fácil”. No, no la tienen. Me atrevo a sentenciarlo. Muchos no acceden a una obra social, algunos trabajan informalmente, otros
no completaron sus estudios primarios o secundarios, la mayoría carece de las cuatro comidas diarias…

¿Esto es la vida fácil?

Como sociedad no tenemos la obligación de ayudar a mejorar la situación ni mucho menos de evitarla, se supone que el Estado debe garantizarla. Sin embargo, conocemos las políticas públicas argentinas. Son vacías, no les importan sus ciudadanos, sí el bolsillo de ellos. Entre nosotros nos peleamos por veinte pesos más, mientras que los que se diferencian son los del poder.

Para colmo de males, nos hicieron creer que la fraternidad que nos une es un motivo suficiente para solidarizarnos recíprocamente. Es una construcción histórica jamás puesta en discusión. Sin chistar, regalamos ropa usada,
donamos alimentos no perecederos y les damos diez pesos al nene que está en la puerta de la farmacia. Pero, hacer caridad es una de las mayores hipocresías del mundo…


Pues, una persona no necesita estos “regalitos”. Merece oportunidades que la ayuden a salir de allí. Y si no conoce el camino, alguien debe mostrárselo, sea mediante estudio o trabajo o lo verdaderamente digno. Es que… no hay que
romantizar la pobreza. Es una condición de la que las personas deben salir. No es agradable ser pobre ni nadie quiere serlo. Es la verdad, aunque cueste entenderlo.


Ser pobre tampoco es sinónimo de trabajos precarizados, ni de “caer en la escuela pública” o no llegar a la universidad. Ser pobre no es sinónimo de ninguna etiqueta negativa. La comunidad debería entenderlo cuando mira con desprecio al que pide una moneda, al que cayó en adicciones, a la madre soltera o al que está comprando dos manzanas con la tarjeta Alimentar. (Hago una pausa: adicciones y madres solteras no son “cuestiones de pobres”, es independiente de la clase social; aquí se las menciona porque son comidilla de las críticas).

Puntualizando en los hechos acaecidos en Reconquista, las voces de los “usurpadores” no tuvieron el lugar suficiente. Al parecer, al amarillismo le importa más el conflicto clasista que aportar una solución. La situación es
lamentable para el grupo del que veníamos hablando, pero también para los dueños de las tierras. Ellos terminaron pagando los platos rotos de un sistema que nos excluye a todos. Cayeron en la volteada, escuché por ahí… Ojalá tengan la dicha de resolver la problemática de manera favorable para ambos. Y que lo solucione a quien le corresponda, EL ESTADO.

1 “Por una política de vivienda respetuosa de los derechos constitucionales y los derechos
humanos”. Disponible en:
https://www.cels.org.ar/common/documentos/politica_vivienda.pdf Aquí se podrá visualizar
qué establecen los pactos internacionales con respecto a la vivienda como derecho básico.
2 Constitución de la Nación Argentina. Obtenido de:
https://pdba.georgetown.edu/Parties/Argentina/Leyes/constitucion.pdf