En la última década, el sistema de formación docente en Argentina vivió una transformación silenciosa pero significativa. Un informe de Argentinos por la Educación da cuenta de ello.
Entre 2015 y 2024, creció un 54 % la cantidad de egresados de institutos de formación docente, mientras que la matrícula en educación básica (inicial, primaria y secundaria), es decir, la demanda potencial de nuevos docentes, se mantuvo prácticamente estable con un incremento del 1 %.
Durante este período, el número total de institutos de formación docente (ISFD) pasó de 1.458 a 1.492, lo que representa una expansión institucional del 2 %. Sin embargo, la cantidad de estudiantes en los profesorados cayó un 5 %, bajando de 523.169 en 2015 a 498.443 en 2024.
Esto puede interpretarse como un sistema que egresa a más docentes con una matrícula más acotada, lo que podría deberse a políticas que mejoraron la terminalidad o a cambios en las trayectorias educativas.
En cuanto a la gestión institucional, el 64 % de los ISFD son estatales, pero concentran el 81 % de la matrícula nacional. Esta asimetría se observa también en otras ramas del sistema educativo y obliga a pensar políticas específicas de fortalecimiento del sector público, aun en contextos de alta participación privada.
Santa Fe: mucha inscripción, poco egreso
La provincia de Santa Fe se ubica entre las tres jurisdicciones con mayor volumen de infraestructura formadora: cuenta con 118 institutos de formación docente, sólo por debajo de Buenos Aires (394) y Córdoba (140). Esta cifra apenas creció respecto a 2015, con un aumento del 1 %.
En términos de matrícula, la provincia mostró un comportamiento opuesto a la tendencia nacional: mientras que a nivel país la cantidad de estudiantes bajó un 5 %, en Santa Fe aumentó un 52 %, alcanzando los 35.422 alumnos en 2024. Este dato ubica a Santa Fe como la tercera jurisdicción con mayor cantidad de estudiantes, luego de Buenos Aires y Chaco.
No obstante, ese crecimiento no se traduce en una alta tasa de egreso. En 2024, por cada 100 estudiantes en los ISFD santafesinos, sólo 7 lograron finalizar sus estudios. Esta cifra se encuentra muy por debajo del promedio nacional (14 %) y contrasta fuertemente con provincias como Chaco (30 %) o Córdoba (20 %).
Además, Santa Fe mostró un crecimiento modesto en cantidad de egresados: entre 2015 y 2024, el número apenas creció un 3 %, muy lejos del 347 % registrado en Buenos Aires o el 310 % de Catamarca. En números absolutos, Santa Fe tuvo solo 19 egresados más que en 2015.
A pesar de esto, el sistema educativo obligatorio en Santa Fe (inicial, primaria y secundaria) tuvo un incremento del 4 % en su matrícula entre 2015 y 2024, acompañando la tendencia nacional.
Comparaciones regionales: luces y sombras
Al analizar otras provincias, emergen contrastes marcados. Buenos Aires, por ejemplo, aumentó sus egresados un 68 % y su matrícula formadora un 5 %, con un rendimiento mucho más eficaz en términos de egresos. Chaco, pese a una caída del 13 % en la matrícula, logró un crecimiento del 33 % en egresados y una notable tasa de terminalidad del 30 %.
Catamarca, por su parte, con una matrícula reducida y baja demanda del sistema obligatorio, es una de las grandes sorpresas: cuadruplicó su cantidad de egresados en una década (+310 %), mientras que su matrícula de nivel inicial, primario y secundario cayó un 9 %.
Del otro lado del espectro, Tierra del Fuego, Jujuy y Santa Fe comparten los peores indicadores de terminalidad. Esto sugiere trayectorias estudiantiles fragmentadas y posibles problemas estructurales de sostenimiento de las carreras formadoras.
En síntesis, este panorama exige datos más finos y actualizados —como tasas de egreso por cohorte y por carrera— para reorientar la planificación educativa y garantizar una formación docente más equitativa, eficiente y alineada con las necesidades del país.
