8M y economía: en 2026 las mujeres representan más desempleo, menores ingresos y mayor informalidad

Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que las desigualdades económicas entre varones y mujeres continúan siendo profundas en el país y que, en varios indicadores, incluso se han ampliado en los últimos años.

El documento analiza datos del mercado laboral, ingresos, distribución del trabajo de cuidados, sistema impositivo y políticas públicas, y concluye que persisten fuertes brechas estructurales.

 

Menor participación laboral femenina

Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al tercer trimestre de 2025, la tasa de actividad —es decir, la proporción de personas que trabajan o buscan empleo— fue del 52,6% para las mujeres y del 70,1% para los varones. Esto implica una brecha de 17,5 puntos porcentuales en la participación en el mercado laboral.

La desocupación también presenta diferencias. Mientras el desempleo femenino alcanzó el 7,4%, el masculino fue del 5,9%. Desde diciembre de 2023, el desempleo de las mujeres aumentó más que el de los varones, ampliando la brecha de género en este indicador.

El impacto es aún mayor entre los jóvenes. La desocupación entre personas de 14 a 29 años casi duplica la tasa general, y las mujeres jóvenes registran niveles levemente superiores a los de los varones.

La informalidad laboral también afecta más a las mujeres. Durante el tercer trimestre de 2025, el 38% de ellas trabajaba en condiciones informales, frente al 35,5% de los varones.

Estas diferencias se reflejan en los ingresos. En promedio, los varones perciben un 27,3% más que las mujeres en términos de ingreso personal. Si se analiza el salario proveniente de la ocupación principal, la brecha asciende al 29%.

El problema se profundiza en el empleo informal: allí la diferencia salarial alcanza el 40%. En el trabajo formal, en cambio, la brecha se reduce al 18%.

El informe señala que la desigualdad salarial también está vinculada a la distribución del empleo por sectores. Las mujeres se concentran en actividades con salarios más bajos, como el servicio doméstico, la enseñanza y la salud.

En el trabajo en casas particulares, por ejemplo, el 98,8% de las personas ocupadas son mujeres. En contraste, en sectores con remuneraciones más altas, como minería o industria, la participación femenina es mucho menor.

Esta situación también se refleja en la distribución de los ingresos: las mujeres representan el 64,2% de la población que integra el decil más bajo de ingresos, mientras que en el decil más alto su participación cae al 37%.

Más trabajo total, pero menos remunerado

El análisis del uso del tiempo muestra que las mujeres trabajan más horas en total que los varones si se consideran tanto las tareas remuneradas como las no remuneradas.

En promedio, las mujeres dedican 9 horas y 20 minutos diarios al trabajo total, frente a 8 horas y 38 minutos de los varones. Sin embargo, ellas concentran la mayor parte del trabajo no remunerado, especialmente tareas de cuidado y domésticas.

Mientras las mujeres destinan en promedio 6 horas y 31 minutos diarios a estas actividades, los varones dedican 3 horas y 40 minutos. Esta diferencia reduce las posibilidades de inserción laboral femenina.

Desigualdad también en la riqueza

Las brechas de género también aparecen en la distribución del patrimonio.

En el impuesto a los Bienes Personales, el 67,6% de las declaraciones corresponde a varones y el 32,4% a mujeres. Además, el valor promedio de los bienes declarados por varones es más del doble que el de las mujeres.

Una situación similar se observa en el impuesto a las Ganancias: el 70,4% de las declaraciones juradas corresponde a varones y sólo el 29,6% a mujeres.

Cambios en políticas públicas

El informe también analiza el impacto de las políticas presupuestarias recientes. Señala que desde 2024 desapareció la identificación de programas con perspectiva de género en el presupuesto nacional y se registraron recortes o discontinuidades en varios programas vinculados a empleo, ingresos y formalización laboral.

Entre los programas afectados se mencionan iniciativas como Potenciar Trabajo, Registradas o Potenciar Inclusión Joven, que registraron fuertes reducciones presupuestarias o directamente dejaron de figurar en las previsiones para 2026.

En síntesis, las brechas de género en el mercado laboral, los ingresos, la distribución del tiempo y la riqueza siguen siendo estructurales en la Argentina. La feminización de la pobreza y la concentración masculina de la riqueza continúan siendo dos rasgos centrales del panorama económico.

Podés ver el informe completo aquí:

8M 2026 en Perspectiva Economica by Reconquista.com.ar

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