La mañana de este sábado 21 de marzo dejó una escena tan insólita como comentada en Las Toscas. Todo comenzó alrededor de las 9:15, cuando personal policial realizaba un patrullaje preventivo por calle 4, entre 5 y 7.
Desde la vía pública alcanzaron a ver, en el fondo de una vivienda, una planta enorme que —a simple vista— tenía “morfología similar a cannabis sativa”. Medía unos 2,50 metros y se movía con el viento como si fuera un cultivo clandestino.
Ante la sospecha, los agentes entrevistaron a uno de los moradores. L.M.E. explicó que allí vivían varios integrantes de la misma familia y que la planta pertenecía a su hermano, que ocupa la parte trasera del terreno. Minutos después apareció J.A. López, de 37 años, quien dijo que la planta era suya y “para consumo personal”.
Le preguntaron si contaba con carnet de REPROCANN y respondió que no, por lo que quedó aprehendido y la planta fue secuestrada como presunto material estupefaciente.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado: el test rápido para detectar cannabis dio negativo. Lo que había sido levantado como marihuana resultó ser, nada más y nada menos, que un sauce.
Increíble, pero cierto.
