La Cuña Boscosa y el Drama de la sequía



El fenómeno climático causa estragos en esta región. Los productores ya no saben qué hacer para mantener sus animales y cultivos. La ayuda del gobierno llegó, para algunos, pero no alcanza.

La Cuña Boscosa es un territorio ubicado en los Departamentos General Obligado y Vera, en el noreste provincial. Las principales actividades económicas de esta zona, que son la agricultura y la ganadería, se ven afectadas por la falta de agua y las altas temperaturas, que azotan a gran parte del país. Las imágenes reflejan animales desnutridos y cañadas secas, junto a un pasillo de vacas y terneros muertos

El 2023 es el tercer año consecutivo que se registran lluvias por debajo del nivel normal.  Generalmente,  en la región se espera que llueva 1.200 milímetros al año; sin embargo en el 2022 sólo cayeron 600 milímetros. Mientras que en 2021 se registraron 700 mm. Esto generó la sequía del forraje y se volvió muy difícil la alimentación del ganado.

En dicho contexto desolador, los pequeños y medianos productores luchan día a día para sobrellevar la situación. Desde hace medio año, gran cantidad de ganaderos deben acarrear cisternas de agua para sus lotes. El trabajo que realizan para movilizar el agua no es fácil, ya que deben hacer varios viajes al día y, en muchos casos, se deben turnar para usar los camiones.

Camión llevando agua a las zonas afectadas. Créditos: Dardo Venturini
Camión llevando agua a las zonas afectadas. Créditos: Dardo Venturini

Hasta el momento se perdieron más de 3000 cabezas de ganado y pueden ser más. Lo que hay son rodeos desnutridos y con sed, sin fuerza. Algunos ni siquiera pueden mantenerse en pie. Las vacas madres ya no pueden amamantar a sus terneros y, mucho menos, parir.

Con respecto al tema, Dardo Venturini, productor ganadero de la zona, nos informa que: “En Fortín Olmos hay ruralistas, con 50 o 100 animales, que ya perdieron el 35% de su ganado”. Para los trabajadores del norte la realidad es desesperante, “No había forma de estar preparados para una situación así”, expresa.

Conmovidos por la dura realidad que atraviesa nuestro norte, Venturini, junto a un grupo de productores autoconvocados, se encargan de realizar campañas de donaciones y hacen varios viajes al día llevando agua y alimentos balanceados a los ganaderos más afectados. “Ver lo que están pasando es desesperante y  ayudarlos nos beneficia a todos”, afirma.

Sector agrícola

Según el informe mensual de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “la región ya perdió casi la mitad de la cosecha de soja” y esto puede generar grandes pérdidas en el campo argentino. El documento, que se centra, específicamente, en la soja exhibe que, en Santa Fe, hubo un achique de 360.000 hectáreas.

Para conocer un poco más el drama que está viviendo este sector, desde el medio nos contactamos con Gabriel Moschen, productor agrícola de la región. Él nos cuenta que “en el sector agrícola, la sequía viene afectando desde el año pasado”.

En este momento, se está cosechando el girasol que fue sembrado en agosto del año pasado y se ven reflejados los efectos de las inclemencias climáticas. Moschen sostiene que “Es muy notorio los bajos rindes debido a la sequía, no dejó que se desarrolle normalmente la planta por falta de agua y hoy están las consecuencias de los bajos rindes”.

La siembra de algodón también se vio afectada por la falta de humedad. De esta manera, hubo lotes que se pudieron sembrar y otros que no. Asímismo, “Algunos lotes tuvieron que ser resembrados porque nació el algodón, después vinieron días secos, de mucho calor y la planta no resistió estas condiciones climáticas y se murió”, lamenta el entrevistado.

Diferencia del girasol afectado por la sequía y uno que se desarrolla normalmente.Créditos: Gabriel Moschén
Diferencia del girasol afectado por la sequía y el que se desarrolla normalmente.Créditos: Gabriel Moschén

Con la soja ocurrió lo mismo. Incluso, en algunos lugares, todavía se la  está sembrando. En casos muy extremos hay lotes que todavía no se pudieron sembrar;  están a la espera de que llegue una buena lluvia para poder hacerlo.

El cuadro es tan desalentador, que varios trabajadores se cuestionan si vale la pena seguir apostando a la siembra o no. “La verdad es que no se sabe qué va a pasar con esto”, señala el productor agrícola que trabaja en la zona de Malabrigo y Calchaquí, en la provincia de Santa Fe. “Hoy en día para hacer una siembra o una fumigación hay que poner mucha plata y uno no sabe si invirtiendo va a cubrir los gastos el día que se coseche”, concluyó.

En cuanto a la ayuda que mandó esta semana el Estado, los productores sostienen que ayuda, pero no es suficiente. Además, no todos pudieron acceder a los beneficios.